Acerca de Prenatal Cradle

Michigan, diciembre de 1986. Era un borrascoso y frío día de invierno. Si uno miraba con bastante atención, hubiera podido ver a una atractiva joven de cabello oscuro lidiando con su bolso y sus libros. Llevaba 50 libras (22 kg) más de peso a lo que estaba acostumbrada esta mujer de delgada complexión de 110 libras (50 kilos). Con una mano cargaba los libros y la bolsa, con la otra Mona se sostenía la barriga que la hacía caminar más lento mientras una presurosa ola de estudiantes de la Universidad del Estado de Míchigan la pasaba en tropel. Medicare y los servicios sociales le habían dado dos opciones: Trabajar u obtener un título. Ella consiguió un trabajo con un sueldo mínimo, por lo que los beneficios sociales se redujeron en proporción a su ingreso. La promesa de un futuro mejor luego de una carrera universitaria aguijoneaba su determinación a salir airosa de todo esto. Ella estaba determinada a que su hermoso pequeño de dos años y el bebé que sostendría en sus brazos el próximo año no vivirían en la pobreza sólo porque era madre soltera. “No puedo seguir así”, pensaba. Cuando se sostenía el estómago y los libros, le dolía la espalda. Cuando se sostenía la espalda, sentía un tirón adelante. “No puedo soportar todo este peso junto”, se quejó. Al salir de la universidad recorrió todas las tiendas especializadas para probarse todos los soportes de maternidad que hubiera. Las tallas más grandes eran demasiado chicas y lo que le quedaba bien no era cómodo. Una frustrada voz en su interior gritaba: “¡AYÚDENME!”

En Navidad de ese año, en la casa de sus padres, ella se puso a contemplar cómo jugaba su pequeñín de dos años mientras disfrutaba de la compañía de su familia sentada a la mesa, todos relajados luego de una deliciosa cena festiva. Fue entonces cuando Mona me propuso que creáramos algún soporte que la ayudara a llevar adelante el resto del embarazo.

Mi misión era clara: Diseñar un soporte que fuera como si Mona se estuviera sosteniendo la panza por debajo, para que sus manos y brazos le quedaran libres para llevar cualquier cosa sin tener que sostenerse ella.

El diseño final logró lo que nos habíamos determinado a hacer. Ahora bien, faltaba que lo cosiéramos para sostener el conjunto. Para ello, Mona tuvo que quitárselo. Era como ver un lento movimiento de ballet en mi propio departamento: Mona, con extrema delicadeza, deslizaba hacia afuera brazos y piernas de este personalizado soporte abdominal y de espaldas, mientras una multitud de alfileres que sostenían el conjunto, aunque estuvieran ubicados con sumo cuidado, amenazaba constantemente con pincharla.

Un hilván es una puntada floja que no está hecha para durar. Cada puntada de este personalizado soporte fue cosida con un hilván. Mientras Mona se sentaba en el diván de mi casa con el soporte hilvanado encima, me vino a la mente el nombre de eso que llevaba puesto y lo dije en voz alta: “Cabestrillo de bebé prenatal” (en inglés Prenatal Baby Cradle). Ella respondió: “Prenatal Cradle”. El nombre pegó.

Tres meses más tarde, mientras Mona me visitaba me mostró que todavía usaba ese soporte pespunteado que no se había descosido pese a que había ido muchas veces a la máquina de lavar ropa. “Es tan cómodo que ni siquiera me doy cuenta que lo tengo encima”, comentó encantada. “A veces por las tardes, me parece que no está dando resultado así que me lo saco y el dolor regresa. ¡Es maravilloso! Tenemos que comercializarlo para que otras embarazadas puedan estar así de cómodas...” “Sí. ¿Pero qué pasa si lo lanzamos al mercado y viene alguien con mucho más dinero que nos copia el diseño?, pregunté. “Nos quedaríamos fuera del negocio incluso antes de comenzar”.

Así lo acordamos. Si nuestro diseño “Prenatal Cradle” podía ser patentado, entonces podríamos comenzar a hacer negocios. Las dos comenzamos a llamar a todos los abogados del directorio telefónico para consultarlos gratis. Tras agotar innumerables avenidas, llegamos a la última y mejor opción: 1-800-LAWYER.

Ese fue el comienzo. Hoy el soporte Prenatal Cradle es recomendado con entusiasmo por doctores, enfermeras, parteras, kinesiólogos, profesionales médicos, embarazadas y otros como un dispositivo efectivo que sostiene la espalda y el abdomen. Prenatal Cradle puede adquirirse en tiendas para bebés o para embarazadas, clínicas, hospitales, farmacias, tiendas de equipos médicos, por Internet y en catálogos selectos, mediante importadores y exportadores y a través de otras fuentes de comercialización. Algunos seguros cubren nuestros productos. Los comercios que venden Prenatal Cradles reconocen que sus clientas necesitaban este excelente cabestrillo patentado que funciona con el cuerpo y eleva sin hacer compresión. Otros productos de Prenatal Cradle Inc. son: V2 Supporter, Mini Cradle, Hip Brace, Prenatal Cradle Plus, Natural Embrace Baby Sling y Hip/V2 Combo.

 
Acerca de nuestros directivos

Christine Seering es enfermera titulada y presidente de Prenatal Cradle Inc.

Mona Seering es licenciada en Administración de Empresas, Universidad Estatal de Michigan, y vicepresidente de Prenatal Cradle Inc.

Prenatal Cradle

V2 Supporter
Mini Cradle
Prenatal Cradle Plus
Hip Brace
Hip V2 Supporter

 

 

 

 

 

Los profesionales de la salud y las mujeres del mundo entero recomiendan con entusiasmo los productos Prenatal Cradle por sus beneficios terapéuticos.
 
 

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